Trabajo en una empresa muy importante en el centro de la ciudad con una de la instalación mas grande que se conoce hasta el momento, la ultima tecnología aplicada a las mas simples cosas, con conductos transportadores de alimentos congelados otros de frutas (todo muy bien organizado) , hasta los coches son medios de transporte en el mismo complejo, un edificio tan grande por su tamaño como por su importancia, un lugar donde se estudian cada detalle de nostras vidas que es necesario que vivamos allí. Pero justamente eso es lo que nadie sabe. Nacemos, crecemos, trabajamos, nos enamoramos, peleamos, experimentamos, estudiamos, festejamos, creamos, enloquecemos y morimos. Hay alguien solo una persona o algo que conoce cada mínimo detalle de nostras vidas y no sabemos quien es.
Una de las miles de historias que se podrían contar es una de las más violentas, rara, increíble y fascinante que me ha ocurrido. Un día me cruce por algún pasillo de la empresa a un personaje que llevaba en su rostro, maquillaje de payaso, pintado de purpura bajo los pómulos y negro arriba de los parpados, era bien parecido a un maquiavélico payaso sacado del ultratumba listo para matar con un fin tan simple como es la risa o la burla. Chocamos nuestros hombros y de tan solo un simple perdón de mi parte, el empezó a provocarme me insulto, hay cosas que no puedo soportar, una de esas es que traten de bajar mi ego, así fue que se llevo una golpiza bien merecida y yo termino huyendo por los mas recónditos lugares de esta mini Ciudad. Subí las escaleras, salte por los balcones, por pasillos internos, diviso a un guardia y grito por seguridad, vienen a ayudarme, pero ninguno de los dos pudo atraparlo, pudo perderlo de vista escondiéndome por uno de los conductos transportadores, sin mas suerte al salir del laberinto un poco congelado viene corriendo el maldito payaso con un solo propósito, embestirme y tratar de matarme (seguramente), ágilmente lo esquive, cayo sobre un colchón de cables (que suerte la suya) me asome para ver su retorcida figura y asegurarme de que no me causaría mas problemas y me fui. Así no termina la historia ya que al día siguiente uno de mis más grandes compañeros (me refiero al tamaño corporal) se puso nervioso por mi torpeza al abrir una ventana (la cual no debía abrir) por donde entró una ráfaga de viento desordenando la calma instalada en el piso de la empresa, y otra ves mas una persecución como la del día anterior se dio con el grandote rubio de pelo cortito (bien parecido a un militar), la escena termina cuando salto por un molinete, grito a la única persona que se encuentra allí para que buscase un Guardia de Seguridad, rompo una de las puertas de un armario y pegue lo mas fuerte que pude a la bestia rubia que me estaba a punto de aplicarme un golpe (seguramente mas que mortal) segundos antes de que callera al piso por semejante dolor y mareo que le debió causar el porrazo en la cabeza, lo termine matando (eso creo), el piso estaba lleno de sangre, solo fueron dos golpazos pero los mas violento que creí ser capas de ocasionar. Por alguna razón no recordé que había ocurrido el día anterior y me era familiar un conducto ubicado bajo una mesada, ingrese con cierta incomodidad pero con mucha curiosidad, di vueltas, subí, bajé y encontré una pequeña zona donde escondían al parecer una caja de herramientas, las cuales se me ocurrió usar para poder defenderme o infringir dolor, pero estaba muy equivocado, volando entre mis fantasías empecé a escuchar una carcajada me levante con velocidad y visualicé un rostro familiar, un rostro cubierto por maquillaje de color purpura y con aspecto maquiavélico, vil y de un cínico payaso.
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